La escalera clásica con dos zancas laterales siempre ha sido una solución ergonómica y económica. Como las zancas laterales sujetan cada peldaño por ambos extremos, los peldaños pueden ser finos y la escalera puede resultar muy esbelta.
Los peldaños pueden ser de madera maciza, vidrio, acero, mármol u otro material de acabado.